
Hace apenas dos años Apple lanzó al mercado el teléfono celular que todo el mundo estaba esperando, y no porque tuviera todas las características y funciones necesarias para satisfacer las necesidades de todos los usuarios, sino porque durante los últimos meses los medios se habían encargado de hablar de él como la octava maravilla del mundo.
El verano del año pasado, Apple lanza el iPhone 2.0, y la reacción del mercado fue inimaginable. En los Estados Unidos, la gente se anotaba en listas de espera de meses para comprarlo, o dormía en los centros comerciales para poder comprar uno de los pocos ejemplares que los puntos de venta tenían autorizados vender al día. Y todo para poder decir que tenian uno de los muy exclusivos teléfonos que al final fueron más comunes que cualquier otro.
Tan solo un año después, Apple lanza el iPhone 3.0 pero ¿estarán los clientes de Apple dispuestos a cambiar una vez más?
Todo parece indicar que sí.
A pesar de los esfuerzos de otras compañías del mercado, quienes en el último año diseñaron y pusieron a la venta nuevos teléfonos con funciones y características equivalentes o mejores a las del iPhone y a precios mucho más accesibles, Apple se salió una vez más con la suya. Las ventas que se estimaban en 500,000 unidades en el primer fin de semana, se convirtieron en más de un millón, y la descarga del software 3.0 del portal de Apple tomó también dimensiones increíbles.
Al parecer el iPhone ya pasó de ser un teléfono celular a un icono representativo de una época, y todo parece indicar que pasará mucho tiempo antes de que algún otro teléfono pueda siquiera aspirar a ocupar su lugar.
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